enero 30, 2026

¡No te meta en esa vaina!

A PROPÓSITO DE UN EVENTO DEL QUE NO ME PUDE SUSTRAER
(Texto final revisado y corregido con Inteligencia Artificial)
 
Definitivamente, el diablo anda suelto. Le voló el brazo de una pasá. El machete quedó horrorizado al enterarse del suceso. Manchado de sangre, miraba consternado a Chimpa. El sudor del brazo corría por el filo, semejando el llanto que provoca una tragedia anunciada.
El machetazo le cercenó el brazo al Guaro. El puñal le traspasó el hígado a Chimpa.
—¡No te meta en esa vaina! Ese pleito no es tuyo.
Guaro se desmayó. Chimpa no tenía fuerzas. La sangre derramada acabó con el pleito. “¡Eso no se queda así!”, gritó Chimpa antes de morir, sin saber que el pleito había terminado ahí.
—Que lo lleven al Darío.
—ese brazo está en un hilito.
—qué importa, en el Darío se lo pegan.
—mierda, hermano, usté sí es cruel.
—¿y no es verdad?
Aquel hecho transcurrió como un día de trabajo normal en una tienda. Recogieron los cuerpos. Los montaron en la cama de una camioneta, en medio del bullicio y la algarabía de los espectadores.
—Guaro mató a Chimpa.
—pero se quedó sin brazo.
—¿y qué?, pero mató a Chimpa.
Se rumoreaba en voz baja por todo el barrio. Chimpa era un terror. Metía cocaína por boca y nariz y después salía a atracar para seguir metiendo más coca por ojo, boca y nariz. Ese tiguere se creía dueño de todas las mujeres. No respetaba ni maridos celosos ni mujeres religiosas. Atento a guapo, mantenía a todo el mundo en zozobra.
Guaro estaba convencido de no haber visto nunca un hombre con otro en la boca. Por eso el pleito.
—Por ahí anda Guaro con su brazo remendado.
—para ser en el Darío, esa costura le quedó muy bien.
—¿y qué tú crees? En ese hospital están los mejores cirujanos del país.
—ya lo creo.
—¿y tú qué piensas de lo de Chimpa, se quedará eso así?
—lo dudo, que Guaro se cuide.
—yo creo que se quedará así.
—¡Oh! ¿Y tú, quién eres?
—el narrador de la historia que acabas de leer.
—¡cómo!
Sí —les contesté—. No creo que alguien quiera tomar represalias contra Guaro. El Chimpa era un ser despreciable, al que todos le deseaban la muerte a diario. Nos indignamos con este tipo de personajes, pero siempre encontramos una justificación para no enfrentarlos.
Un día lo matará una sobredosis… Mis hijos… Mi esposa… Qué dirá Mamá, no le voy a dar ese sufrimiento.
En fin, un millón de excusas válidas para evadir una responsabilidad colectiva.
Miles de Chimpas en los barrios. Pocos Guaros.
Nadie quiere enfrentar los males que nos agobian.
Nadie quiere enfrentar a los corruptos.
Nadie quiere verse envuelto en una encerrona.
Nadie quiere perder un brazo en una riña.
¡No te metas en esa vaina, que a nadie le importa!

enero 23, 2026

INFIDELIDAD

 “Lo siento señor, mi más sentido pésame.”

El Coronel leyó el telegrama una vez. Luego otra. Su expresión no cambió, empero su postura se quebró por un instante. Tan breve que nadie lo notó. Algo en la rigidez de su formación rompió las reglas. Se levantó del escritorio y se asomó a la ventana. Dejó su vista perdida entre el follaje de los árboles y el gris de la noche, su mente viajó al pasado:

—Confirme la orden, señor. —Oyó la voz del francotirador, neutra, sin temblor.

—Autorizado. Proceda. —Le respondió, sin levantar la vista del mapa.

El francotirador no dudó. El objetivo era claro: un soldado enemigo. Un disparo. Minutos después el francotirador informa:

—Blanco eliminado, señor.

El Coronel no oyó el disparo, se estremeció al saberlo. Un disparo limpio en la noche.

—Bien hecho, soldado, preséntese a las 0600 para nueva misión.

Afuera, la madrugada empezaba a disiparse. Giró sobre sus talones y dobló el telegrama con precisión. A las 0500, todavía retumbaban los morteros. La guerra continuaba. Caminó hacia su escritorio y de una gaveta saco un libro que en la portada se leía:

Demóstenes Franco, Diario de guerra. (Fragmentos no clasificados).

Lo abrió en una de sus páginas no escritas y relató:

“El pésame no era por la muerte del enemigo. El francotirador lo sabía. La guerra no admite duelo, sólo reemplazos. No miré el rostro del tirador. No quise leer la duda en sus ojos. No preguntó por qué. Yo tampoco le di razones. Pactamos el silencio como se pacta una traición. El amanecer no trae consuelo. Sólo más órdenes. El blanco de esta nueva misión es un enemigo real. Es un eco. Una sombra. Una deuda”. Lo cerró y guardó de nuevo. Entonces, tomó una hoja nueva y escribió con pulso firme:

“Nueva misión. Objetivo: eliminación inmediata. Coordenadas adjuntas. Proceda.” Selló el sobre. Lo entregó al oficial de servicio.

Nadie notó el temblor que recorrió su mano.

Aprender Creole ¿para qué?

En las mañanas, de camino a la oficina, me detengo en un puesto de frutas para comprar guineos que acompañen el almuerzo. Quien lo atiende es un hombre de nacionalidad haitiana. No digo “haitiano” porque, para muchos dominicanos y otros pueblos, la palabra encierra un matiz despectivo: sinónimo de desprecio, plagas, hacinamiento, promiscuidad y salvajismo. Por eso prefiero referirme a él como un nacional de Haití, manteniendo el respeto hacia nuestros hermanos insulares.

Compro guineos diariamente en el puesto de Gerald, un hombre fornido, de piel oscura, estatura cercana a los seis pies y una gran sonrisa. Le digo que me gustaría aprender el créole y él se ríe, como quien piensa: “¿para qué quiere éste hablar créole?”. Yo, sin esperar su respuesta, le contesto: “quiero aprender para que nos entendamos”. Él vuelve a reír y dice algo en créole que no comprendí, como si fuera una primera lección. Por el gesto de su rostro sé que fue algo amable.

En el Taller Literario conocí a un hombre de nacionalidad española. No digo “español” porque, para los caribeños y algunos pueblos de América, la palabra evoca conquista, dominación, saqueo y exterminio. Por eso prefiero referirme a él como un nacional de España, manteniendo el respeto hacia nuestros hermanos peninsulares. Hombre de edad avanzada, delgado, de cabeza plateada y barba semejante, voz baja y pausada. Me cuenta de sus viajes por África.

Entre relatos y recuerdos, caímos en el tema de Haití y nuestra frontera. A él le extraña, tanto como a mí, que los dominicanos no hablemos ni entendamos el créole. Refiere su extrañeza a la experiencia con aldeanos de algunas tribus africanas: me dice que, para ellos, el idioma no es un muro que separa, sino un puente que une. La diferencia de lengua es una oportunidad para conocer costumbres, tradiciones y formas de pensar de otras tribus; además, sirve para entenderse mutuamente y resolver desavenencias.

Intenté explicarle que el créole es un dialecto que sólo se habla en Haití y que, si debía dedicar tiempo a aprender una lengua, prefería aprender francés. Entonces me esgrimió un argumento que me hizo reflexionar: “Las palabras encierran, en cada idioma o dialecto, historia, cultura y tradiciones que sólo aprendiéndolas puedes descubrir. Te permiten conocer al extranjero o al nacional desde su raíz, desde su interior, reconocer toda la riqueza espiritual que encierra, así como sus pasiones más bajas. De manera que, si son enemigos, podrás lidiar mejor con ellos; y si son amigos, podrán agradarse mutuamente”.

Humo (r) negro.



 

El ron chorreaba por el borde del mantel. La botella bailoteaba indecisa, debatiéndose entre permanecer sobre la mesa o estrellarse contra el suelo. Algunos corrían hacia la salida; otros, desesperados, saltaban por las ventanas. Un silencio se dibujó en medio de los gritos… Un nocturno de Beethoven sonó inexplicablemente en el aire. Las notas se ordenaban con armonía sobre un pentagrama de humo negro.

Infierno que todo lo envuelve, que todo lo consume… Fue locura, pánico, pandemónium. ¡Fue el final! Las sirenas, a lo lejos, arrullaban la esperanza: espuma blanca, agua…

Dr. Simón Froylan, premonición.



octubre 20, 2013

Entrevistas Tradabordo

Entrevista realizada a Adalberto Morillo por Delphine Texier para TRADABORDO.

1) ¿Cuánto hace que escribe y qué lo impulsó a escribir?
De manera casual desde muy joven y de manera asidua y constante desde el año 2009.  Mamá era una intelectual de corte socialista pasiva, que leía todos los periódicos, tanto los matutinos como los vespertinos y una devoradora insaciable de libros de su interés.  Aprendí a leer, viéndola a ella, periódicos, revistas y libros.  Mi pasión por la lectura me empujó a la escritura.  Entonces escribía mis vivencias en un diario, luego convertía en cuentos las más interesantes y cuando empecé a enamorarme entonces escribía poesía y cantos de amor.  La vida me enseñó que es un deber de cada uno de nosotros, mostrarle a nuestra descendencia quienes somos, bajo cuales circunstancias tomamos tales decisiones, que tan valiosa o miserable es nuestra vida.  La vida es circular, todo se repite, no sólo le heredamos bienes materiales a nuestros hijos también todo lo que somos y seremos.  Esa es la razón que me impulsó a escribir.  Quiero que utilicen mis experiencias para cambiar sus destinos porque los futuros son alternativos y podemos escoger el que nos plazca.

marzo 19, 2013

Triciclo, triciclero; triciculo, triciculero



Hace pocos días le entregué un trabajo literario a una colega para la corrección de estilo y ortografía.  En la revisión del texto me señaló que la palabra triciculero no existía, me extrañó que siendo ella dominicana me hiciera un señalamiento semejante, ya que es una palabra de uso común entre los dominicanos.  Me dejó tan extrañado que decidí buscar la palabra triciculero en varios diccionarios de dominicanismos.  En efecto, la palabra no aparece registrada en los diccionarios que consulté.  Me decía la colega, que la palabra correcta era triciclero.  Para mi sorpresa la palabra triciclero no aparece en los diccionarios convencionales.  Entonces, busqué la palabra triciclo en el diccionario de la Real Academia de la Lengua:  (De tri- y el gr. κύκλος, círculo, rueda).  1. m. Vehículo de tres ruedas.  2. m. Juguete infantil de tres ruedas, que se mueve mediante la acción de pedales.  Triciclero es quien conduce un triciclo, lo mismo que, triciculero es el conductor de un triciculo.  Es evidente que la palabra triciculo es una deformación de la palabra triciclo por el uso inapropiado de la misma en su pronunciación.  Para el dominicano un triciculo es un vehículo de tres ruedas accionado por pedales o motor de gasolina adaptado con un contenedor, de madera o metal, sobre el eje delantero que se utiliza para vender o transportar todo tipo de mercancía.

Pero el triciclo no es un transporte exclusivo de la República Dominicana, en otros países latinoamericanos se utiliza de igual manera, tales como Nicaragua, en donde se les llama “caponeras”, México, Perú, entre otros.  Al igual que aquí, en Dominicana, estos triciculeros, tricicleros o caponeros ocasionan serios problemas de circulación vial.  Leía en el Nuevo Diario.com.ni, periódico digital Nicaragüense, lo siguiente:
“Tricicleros ilegales quieren ‘vía libre’.  Jackson Mayorga, de 23 años, cadete de un triciclo en la localidad, denunció que las sanciones que aplica la municipalidad afectan su pobre situación económica.  Con un paro frente al edificio de la municipalidad leonesa los dueños y cadetes de triciclos intentaron ejercer presión para que se les conceda circular libremente por toda la ciudad”.
Leí en el Diario del Sur, México, una noticia más actualizada:
 “Tricicleros bloquean calles de Cacahoatán.  Tricicleros y chóferes de la ruta de colectivos "Cobach", bloquearon por la mañana céntricas calles de la cabecera municipal, para impedir la ampliación de la ruta sobre la 6ª calle, por donde los colectivos de la Cooperativa 9 de Diciembre, habrían de iniciar labores como parte de la autorización por parte de la Secretaría del Transporte del Estado”.
En ambos casos, se trata de triciclos de transporte público de personas que operan de manera ilegal.
En República Dominicana este tipo de transporte se utilizó sin mucho éxito, en la ruta San Martin – UASD a todo lo largo de la avenida Tiradentes.  Los triciclos eran un híbrido entre Motoneta Lambretta y furgoneta, adaptada con asientos en la parte trasera y a ambos lados del chófer.  Transporte arriesgado y peligroso para los usuarios.  Fue reemplazado por el “motoconcho”, una modalidad de transporte de pasajeros pero en un motor de dos ruedas.
En el periódico digital El Diario.com.ec. que se publica en la región de Portoviejo en Ecuador, encontramos este otro artículo.  “Municipio busca el orden y tricicleros defienden su trabajo.  Al menos cinco quejas han sido interpuestas en la Defensoría del Pueblo por parte de tricicleros que expenden en el centro de la ciudad.  Así lo aseguró el presidente de la Asociación de Comerciantes Minoristas Ambulantes, Heriberto Sosa Chávez”.
El triciclo es un vehículo de uso general en toda América Latina y en otros países asiáticos.  En República Dominicana el triciculo es un vehículo para todo uso, se puede ver cada día en las calles de Santo Domingo o en cualquier región del país al triciculero transportando las cosas más insólitas dentro de este versátil vehículo de tres ruedas.  Sirve para vender víveres, vegetales, frutas y otros alimentos; se puede cargar una lata con un fogón debajo prendio en candela para vender maíz sancochado, pasteles en hoja, pollo matado y pelado; se hacen mudanzas, se transporta chatarra, se recoge cartón y botellas, en fin, el triciculo en la República Dominicana adquiere la característica que su dueño le imprima, la imaginación es el límite.
Incluso a mí, cuando apenas tenía como siete años de edad, Daniel, el verdulero que pasaba diariamente y se paraba frente a la casa número 11 de la Hilario Espertin, para que mamá se abasteciera de la ensalada del mediodía, me cargaba y me ponía a un lado del triciculo para darme una vuelta a la manzana.  Darle un paseo alrededor del barrio al hijo de la “vecina”, al que se atrevía a llamarle por el mote de “buche pavo”.
Hasta para eso sirve un triciculo en la República Dominicana.

marzo 18, 2012

COSAS VEREDES


Texto basado en una participación de Ignacio Frías en el Foro del Español del Centro Virtual Cervantes.  Publicado en Mundo Hispanohablante por Arturo Ortega Morán el 24 de abril de 2008.


Tal vez en algún momento, has oído o usado la expresión “cosas veredes…”; una forma pintoresca de decir en tono perplejo y exclamativo: “¡las cosas que hoy se ven…!”. No es una expresión del lenguaje de todos los días, pero tampoco es raro que de pronto nos topemos con ella.

Se ha extendido la idea de que ésta es una cita extraída del Quijote, y su forma completa sería: «cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras», con un sabor a castellano antiguo de cuando la “h” sonaba como “f”.

La verdad es que en el Quijote no se encuentra esta expresión, como tampoco se encuentra aquella tan mencionada que dice: “Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos”, ni otras que se le achacan a la magna obra de Cervantes.

“Cosas veredes…”, en realidad, según se lee en El Porqué de los dichos, de José Ma. Iribarren; es una distorsión de un verso que aparece en El Romancero del Cid.  En ese verso, el rey le propone al Cid conquistar Cuenca, y éste le replica:

Antes que a guerra vayades
sosegad las vuesas tierras.
Muchos males han venido
por los reyes que se ausentan…

Entonces, el monje Bermudo (uno de los personajes de esta historia), le dice al Cid que si está cansado de pelear se vuelva a Vivar y le deje al rey la empresa. El Cid, herido en su amor propio, se sulfura, discute con el fraile y termina llamándole cobarde. El rey, entonces, interviene diciéndole al Campeador:

Cosas tenedes, el Cid,
que farán fablar las piedras,
pues por cualquier niñería
facéis campaña a la iglesia.

Como puede observarse, la expresión en realidad era: “Cosas tenedes…”, pero en algún momento de la historia, algún despistado distorsionó forma y significado y ahora cuando asombrados vemos cosas que nos parecen increíbles podemos exclamar: ¡Cosas veredes!

noviembre 22, 2011

Extracto del Articulo “No Dr. Paredes, es la palabra”

Defiendo que la palabra es el elemento que ha hecho superior al hombre en la escala biológica y lo planteaba cuando dije: "En una revisión simplista de las áreas del lenguaje, pudiéramos decir que el área dominante para el lenguaje está en el hemisferio izquierdo (en el 97% de las personas) el área de Broca, situada en el lóbulo frontal del cortex para la producción del lenguaje, y el área de Wernike, en el lóbulo temporal, para comprender las palabras. Como el enunciado también tiene un tono emocional, que en el hablar se llama prosodia. La prosodia es generada en regiones del hemisferio cerebral, pero en el derecho, se corresponderá con áreas similares a ambas. Podemos decir que, ontogénicamente el mundo propio de cada individuo se desarrolla por el estímulo del mundo exterior. Cuanto más se desarrollará nuestro mundo íntimo, tanto más se abra al mundo exterior. Imagen en espiral, donde la narrativa ocupa el lugar preeminente, es esa catálisis cruzada entre esos dos mundos, y hace que esto conduzca a lograr una persona plenamente desarrollada. Siendo la narrativa, como enunciado complejo del lenguaje, la forma de expresión humana más estimulante, y es el marco ineludible de la experiencia cerebral humana".
Silié Ruiz, José. Artículo titulado: “No Dr. Paredes, es la palabra”. Periódico Hoy. Sección Opinión. Página 8A. Domingo, 20 de noviembre de 2011.

noviembre 10, 2011

ACERCA DE LA ACTITUD Y LA APTITUD

ACTITUD
Sustantivo femenino.
Manera de comportarse u obrar una persona ante cierto hecho o situación.  Ej.: No puedes continuar con esa actitud de abandono y desinterés.
Postura del cuerpo que revela una intención o un estado de ánimo.  Ej.: Nos miró en actitud provocativa.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007, Larousse Editorial, S. L.

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Sinónimos.
Postura, posición, disposición, proceder, continente, gesto, porte.

Porte y continente se refieren a la manera habitual de moverse y accionar.

«La postura es la situación relativa de los miembros del cuerpo con respecto al espacio; actitud es la postura que se toma con una intención u objeto determinado, de modo que en la actitud la voluntad tiene más parte que en la postura.  Esta es horizontal o perpendicular, holgada o incómoda, indecorosa o decente.  La actitud es de ataque, de defensa, de fuga, de temor, de mando.  La actitud es más artística que la postura.  El Apolo del Belvedere está en actitud, y no en postura, de lanzar una flecha.  El Moisés de Murillo está en actitud, y no en postura, de herir la piedra con la vara.  Estar de pie, estar sentado o de rodillas no son actitudes, sino posturas.»
José Joaquín de Mora

Posición, disposición.
Cuando se habla de la situación de ánimo con respecto a una persona, colectividad, asunto o doctrina, actitud equivale a posición, disposición.

En actitud de locución conjuntiva.  Ej.: En plan de.
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S. L.

APTITUD
Sustantivo femenino.
Capacidad para realizar satisfactoriamente una tarea o desempeñar un cargo.  Ej.: Tiene aptitudes para la música.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Cualidad que hace que un objeto sea apropiado para un fin.  Idoneidad para el buen desempeño de alguna cosa.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.

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Sinónimos.
Capacidad, idoneidad, suficiencia, disposición, competencia, genio, buena madera, facultad.

«La aptitud no supone más que disposición; la capacidad supone facilidad de acción; la idoneidad incluye la idea de facultades adquiridas.  Un joven tiene aptitud o disposición para las matemáticas, y en poco tiempo adquiere bastante capacidad para resolver problemas difíciles.  La idoneidad para la magistratura requiere saber y experiencia.  En un recluta puede haber aptitud para aprender el ejercicio; un teniente se halla con bastante capacidad para mandar una compañía; pero no en todos los jefes de cuerpo hay la idoneidad que se requiere para mandar una división.»
José Joaquín de Mora
Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007, Larousse Editorial, S. L.